‘El anonimato absoluto no existe en Internet’, lección sobre la marcha
Cualquier excusa es buena…
A raíz de la publicación de un post en este blog se desencadenó una curiosa actividad que queremos comentar. Stephane Metrail, el profesor responsable de la escuela ginebrina de la que os hablamos hace unos días, se hacía eco de nuestra reseña en el blog del centro, Si si, on parle de nous!
Suponemos que, movidos por la curiosidad, algunos alumnos visitaron La Clase Abierta y aparecieron dos comentarios anónimos en la entrada, que todavía no hemos borrado. (Es curioso ver cómo el francés de estos adolescentes, como el de “los nuestros”, se transforma en algo aparentemente indescifrable a simple vista).
Antes de hacer desaparecer los comentarios nos pareció oportuno comentarlo con M. Metrail, quien se puso manos a la obra para descubrir a los responsables (a qué hora se publicaron los comentarios, desde que servidor, cuál es la dirección IP…, las huellas de nuestras aparentemente privadas y anónimas incursiones en la red quedan por todas partes como las de un ladrón de bancos novato). Así lo explica él mismo en el blog en el primero de una serie de entradas bajo el título “Comprender internet”
En clair, l’anonymat absolu n’existe pas sur Internet puisque chaque ordinateur laisse, entre autres renseignements, son adresse IP ….. simplement en lisant ce message!
De este modo, una aparente chiquillada se convirtió en ocasión para hacer reflexionar a todos los alumnos sobre el buen uso de la red, sobre el supuesto “anonimato” que ésta ofrece y las mil maneras de desenmascarar al que pensaba estar a cubierto.
Nos parece que la actuación del profesor francés es una excelente manera de que los chicos aprendan a ser responsables de sus “actos virtuales”, en la línea de otras actuaciones emprendidas por instituciones educativas en otros países sobre los jóvenes y el uso de internet.
La mayoría de los profesores atraviesan hoy lo que se da en llamar web educativa 0.0, es decir, trasladando a formato electrónico los contenidos más comunes de sus asignaturas (apuntes, fotocopias, complementos curriculares), mientras que los más aventajados hablan de web educativa 2.0, en la que los modelos educativos giran en torno a la colaboración y a herramientas dinámicas sonoras, de vídeo y escritura. Queda mucho por hacer.
Maria Luisa Necchi
Abordamos a James Farmer en el hall del Hotel Palace de Madrid… No, no… no es cierto, no se trata de una entrevista de contraportada de periódico de masas. Le enviamos varios e-mails, y con afecto nos contestó a todo lo que le preguntamos, escuetamente, eso sí, como dando por sabidas muchas cosas, en realidad más de las que quisiéramos.Farmer es un ex profesor de Inglés, australiano, vinculado a la