Entrevista a Bea Marín
Piensa Bea Marín que la escuela tiene que romper murallas, que vivimos en un mundo polifónico, donde los sin voz pueden tener voz. Pero también que hay niños tecnofóbicos mientras otros le escriben al Messenger un sábado por la noche sólo para saber qué hace a esas horas y que a la mayoría de los profesores les cuesta enseñar y aprender al mismo tiempo...Quien no conozca a esta profesora de Lengua y Literatura Castellana del cinturón barcelonés, formadora de profesores, puede visitar su Blog d’una Profe DIM. Pionera y gran difusora de la aplicación de las bitácoras en las aulas, en 2004 se inspiró en los blogs de ficción de Héctor Casciari para proponer a sus alumnos el Blog de Don Quijote y el Blog de Sancho. La actividad, como dice ella, “se desmadró”, y sus alumnos se hicieron incluso famosos. Este curso pone de nuevo en juego los blogs en sus clases de la ESO. |
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En La Clase Abierta creemos que su forma de entender y combinar educación, Internet y tecnología debería ser referente para otros profesores. Con nosotros, comparte su experiencia y aporta luz a otros colegas sobre las nuevas formas de comunicación y de enseñar que brinda la tecnología en el aula. Sabemos que la entrevista es larga… muy larga, pero no queremos cortar una letra. Queda en manos de los lectores llegar hasta el final, criticarla, elogiarla, completarla…
¿Hay alumnos ‘tecnofóbicos’?
Aunque parezca mentira, hay alumnos a los que no les gusta trabajar con ordenadores, aunque no sé si son "tecnófobos". Siempre hay algún "raro" que hace campana en Educación Física, o que no le gusta ir al coro... Igual los hay más torpones y más reacios a usar la tecnología, pero no sólo en clase, sino en general. Tampoco tienen Messenger. A veces, porque algunos padres no les dejan.
Hice una experiencia coincidiendo con el primer Gran Hermano (2001), con los poquitos alumnos que tenían Messenger. Puse una cámara en mis manos sobre el teclado y les invité a entrar en conversación conmigo. Todos quisieron entrar y me hacían preguntas de lo más absurdas con tal de ver las manos sobre el teclado en movimiento. Esa novedad, yo creo que ya pasó.
¿Es verdad que en los blogs los más tímidos de una clase se vuelven verborreicos?
Es una forma literaria de decirlo... Te llevas sorpresas, sí. Trabajando con las tecnologías, aquellos que en clase son más insoportables, en el ordenador son los más hábiles, el humor surge de los sosos, la sensibilidad en los "ceporros" y los más modositos, al final, te acaban borrando todo. Así es Internet.
Y en los chats también. Yo tengo a todos los alumnos metidos en el Messenger. Ellos me pueden preguntar. Eso sí, tenemos todo un protocolo. Primero me tienen que saludar, 2) preguntar, 3) agradecer y 4) despedir. Cuatro normas básicas de comunicación. Después, no me importa si escriben con “k” o con “q”.
He descubierto en alumnos personalidades diferentes, dentro y fuera del chat. En ocasiones me sorprendía que chicos que son "chulos de piscina" hayan mantenido conmigo conversaciones un sábado por la noche. En el fondo me estaban preguntando, simplemente, qué estaba haciendo yo a esas horas, sin más. Curiosamente, gracias a la tecnología, el profesor se humaniza.
Lo cierto es que hay personas más comunicativas por escrito que personalmente. No hay más que ver la cantidad de bodas entre individuos que se conocen en los chats, incapaces de empatizar en persona. El año pasado, en el Congreso Edutec, se hablaba de experiencias muy interesantes en Venezuela: alumnos que entraban en la Facultad de Matemáticas sin el nivel adecuado porque provenían de escuelas de zonas más deprimidas a los que lo virtual les ayudó a relacionarse con el profesor, en una especie de intimidad pública. Por lo que fuere, se estableció una empatía útil, fuera de clase.
Todo lo da el contexto. En el departamento ningún alumno viene a preguntar y en el Messenger me preguntan de todo. El departamento es demasiado solemne, y los alumnos están más cómodos en su medio. En cambio, mi madre se mueve en el medio de lo físico, no descuelga el teléfono para pedir cita en el médico: "si estoy aquí, a doscientos metros..."
¿Qué hay de la brecha digital entre estudiantes y profesores?
La brecha tecnológica es un fenómeno social, y cada vez será más honda. Pero en torno a ésta se abren otras brechas. Hay gente que está muy tecnologizada pero no sabe para qué y otros que sabrían para qué estarlo y no saben usar un ordenador.
En el caso de los alumnos, es un tópico el hecho de que los chavales saben de tecnología y los profesores no. Los alumnos de tecnología son más diestros en el aprendizaje porque, por motivos generacionales, están más familiarizados. Ahora bien, es tarea de los profesores qué hacer con esa tecnología... deberían saber qué hacer con ella.
¿Qué pasaría si en un colegio todos los profesores empezaran a utilizar blogs, herramientas telemáticas, aulas virtuales...?
La tecnología está presente en todos los aspectos de la vida de los alumnos: se levantan con la tele, acuden a clase con el MP3, se envían mensajes SMS, van al aula de informática, salen de clase y se conectan al Messenger, hacen los deberes con Google. Esta es la realidad.
Novedoso ya no es. Ahora bien, si en el medio escolar todos hiciéramos lo mismo, sería tan aburrido como cuando nadie usara la tecnología. La escuela tiene que manejar muchas variables de educación.
¿Los blogs pueden ser esa herramienta-pasarela que, por su fácil manejo, haga perder el miedo de muchos profesores a la tecnología?
Cualquier herramienta que sea fácil y un poco espectacular de entrada, o en la que los resultados puedan parecer, de inicio, mejores de los pensados, es buena. Varias generaciones de profesores estamos acostumbrados a que los resultados son el producto de cosas muy pautadas, nada sujetas a la improvisación... Venimos de una cultura del esfuerzo en la adquisición de conocimientos.
Hay que cambiar. Hoy se aprende de una manera más rápida, más polifacética y simultánea y eso en algunos grupos está muy desprestigiado.
El blog, al ser una herramienta en la que no hay que ser experto para usarla –no es más que un formulario, una cascada de estilos marcados por un diseño CSS-, anima. Antes había que saber HTML para hacer una página web y pasarla por FTP. Ahora tienes la posibilidad de que tu voz esté disponible en la Red a través de una herramienta muy automática y esto hace que los profesores se animen... se animen bastante.
Además, las cosas que surgen son fantásticas. A mí me gusta trabajar con profesores en su "momento cero". Es un proceso muy interesante el de desmitificar el uso del blog. Una vez que lo conocieron se les ocurrieron cosas fantásticas gracias a su carga de experiencia. Una vez que superan la "tecnofobia", le restan solemnidad a trabajar con blogs, le encuentran muchas utilidades.
Se habla mucho de “edublogs” pero no sobre lo que se hace en clase con ellos ¿no habrá mucho ruido y pocas nueces?
Se usa más de lo que se dice, pero la gente no muestra sus cosas. Se enseña aquello que tiene un prestigio, tiene prestigio lo que está editado, está editado lo que tiene un padrinazgo por parte de una universidad... Y si tienes todo eso te crees que eres de bronce, no de carne y hueso.
Ahora estamos en un mundo en el que tenemos voz todos, incluidos los sin voz, hemos llegado al mundo polifónico. La revolución no es sólo tecnológica, también lo es social.
Muchos profesores trabajan ya con blogs y no dicen ni mu, ni muestran sus cosas. La profesión de profesor es muy solitaria y sólo unos cuantos profesores más lanzados saltamos al ruedo y contextualizamos y compartimos nuestras experiencias. Pero a veces hay que ir a la caza del talento, ya que hay gente que sabe adecuar muy bien lo que aprende al grupo, personalizarlo para el momento...
El blog hace de una clase un espacio público, algo que al profesor no siempre le gusta.
La escuela tiene que romper La escuela tiene que romper murallas y ser permeable a los cambios sociales. La permanente interacción entre comunidad local y escuela es, por tanto un modelo de política educativa.
Los blogs pueden representar una apertura por parte de la escuela, aunque no es suficiente. Abrir un blog es, como dice Blogger, cosa de tres pasos, pero el reto educativo es fomentar la interactividad.
¿Cuándo te diste cuenta de que los blogs podrían ser útiles para la educación?
La primera vez que supe de los blogs fue a finales de 2002, con la puesta de largo de Actilingua. Lo único que encontré entonces en catalán fue la traducción de un artículo por parte de Joan Queralt.
Entonces mandé a una alumna aventajada a que investigara en el tema. El balance fue una gran herramienta para trabajar la introspección personal, el relato en primera persona y, encima, con la posibilidad de hacer comentarios que relanzaran las reflexiones... “¡Bingo!”, pensé.
Durante el curso 2003 algunos alumnos ya tenían su blog y yo puse en marcha el mío en febrero de 2004, después de una experiencia “de incógnito” donde hice una catarsis personal durante un año en un blog de Bitácoras y comprobé lo difícil que resulta hacer públicos tus sentimientos o creaciones... Primera barrera que romper con mis alumnos.
Sobre esas fechas conocí la experiencia de Hernán Casciari: El blog de la Mujer Gorda. Fui a visitarle –una persona de una creatividad desbordante- y, al cobijo de esa conversación, surgió la idea de crear blogs de ficción literarios.
¿Qué personaje elegir? El Lazarillo fue lo primero que se me ocurrió –lectura obligatoria de 4º ESO, claro, no hay que olvidar los aspectos curriculares-. Pero en un año en que El Quijote era la estrella, pensé que crear dos blogs de los dos personajes centrales podría dar lugar a un juego creativo que impulsara la lectura del clásico.
Así nació la experiencia. La gente no estaba tan familiarizada con los blogs. Al principio, Quijote y Sancho hablaban en primera persona en cada capítulo que los alumnos leían. Después me di cuenta de que si los alumnos ponían comentarios el relato se iba modificando. Más tarde introdujimos preguntas ajenas al entorno de Don Quijote como “¿qué le regalarías a Dulcinea para Navidad?”. Tuvieron que ir corriendo a Google para mirar qué tipo de vestimenta usaban en la época, ya que querían responder “ropa interior”. Al final, el regalo fue una capucha porque habían leído que las jóvenes de entonces las usaban.
¿Cómo se maneja una clase en la que entran en juego los blogs?
Lo ideal sería que cada clase tuviera unos ordenadores. Pero partamos de la experiencia de la mayoría de los profesores: la triste realidad de disponer una sola aula en la que están todos los ordenadores del centro y todos mirando hacia el mismo lado.
Yo lo que aconsejo es, primero, contextualizar muy bien el trabajo. Hay que acudir a los ordenadores con las cosas muy bien explicadas en el aula presencial. Una vez en el aula de informática, no es preciso encender siempre los ordenadores nada más empezar. Todo el mundo tranquilo. Lo que sí es importante es que en ese aula haya una mesa donde trabajar, o que los teclados pueden estar sobre las torres, no sobre la mesa, para que los alumnos puedan estar delante de la pantalla haciendo otra cosa. Aplicar el sentido común al aula. Es bueno darles una fotocopia sobre lo que hay que hacer y no ponerlos solos.
Además, hay que educar a los alumnos para que no acudan a Internet de manera desbocada. El profesor siempre debe mostrar el camino, hacer la primera jugada y, como siempre, los alumnos repetir la jugada. Al cabo de diez minutos, conviene parar para que vean lo que han hecho los otros. Esto es fundamental. Tengo comprobado que aprenden mucho más con la experiencia entre iguales. En Actilingua, cuando ellos escribían cosas y lo publicaban que todos los compañeros iban corriendo a leerlo.
Y, como en cualquier otra clase, requiero su atención. Cuando hacemos una búsqueda, todo el mundo hace una búsqueda, y no otra cosa. Es como cuando hacemos una salida fuera del centro, todo el mundo va por la misma acera, o como cuando estamos en clase y llamamos la atención a alguien que mira por la ventana para que atienda.
Cambia la filosofía, el profesor ya no es él sólo quien atesora el patrimonio de lo que se produce en clase...
Además, siempre ha sido una producción falsa, un simulacro. Ahora es diferente. Ellos aprenden de lo que hacen los demás, aseguran su propia formación.
¿Cómo se evalúa todo esto?
Es todo un desafío. Depende del ejercicio. Si quieres valorar la creatividad lo puedes hacer. Cuando hemos hecho ejercicios con blogs siempre les he dado pautas para que supieran qué iba a valorar. En aquel caso valoré la inclusión de imágenes, la inclusión de hipertextos, es decir, las referencias pertinentes. En definitiva la técnica. Además, la redacción y el diseño tipográfico, para un texto informativo en un blog como mínimo debería haber seis palabras en negrita que fueran el eje, las palabras clave y para un texto literario unos verbos que marcaran la acción. Si es una narración introspectiva valoraré que el post sea corto, si es narrativo, la distribución correcta de las ideas, coherente y cohesionado... Igual que en un cuaderno de clase, con la diferencia de que construir un hipertexto no es fácil, por lo tanto ellos tenían que hipervincular preferentemente entre ellos mismos. Otra de las cosas que evaluaba era que si les encargaba una reflexión sobre la práctica, les pedía que la narración sobre la clase estuviera matizada con comentarios, y no simplemente una repetición de lo que dice el profesor. Esto es más difícil, ya que entran otras variables. Un blog va muy bien para medir esto. Esto lo hice hace dos años y casi lo hice más para mí, para saber qué pasaba por su cabeza, su referencia interna... Para mí, que pertenezco a una generación vinculada al Mayo del 68, el término “parodia social”, por ejemplo, tiene un significado concreto, pero para ellos no sé lo que significa.
¿Cómo afectó a los alumnos el sentirse observados y hacer público su trabajo?
Para los alumnos fue bastante natural sentirse observados, ya que son chavales acostumbrados a participar de experiencias innovadoras en todas las asignaturas. No obstante, lo más impactante fue reflexionar y verbalizar sobre el procedimiento de creación y de qué manera influye el receptor en el emisor convirtiendo la creación literaria en una obra abierta (ay, Umberto Eco) donde las voces narrativas se mezclan en una actitud deliberada de crear y dejarse crear.
Claro, esta reflexión no tendría sentido sin un clima previo de estudio del concepto de autoría en la Edad Media, de la nueva manera de leer con el advenimiento de la imprenta, de las nuevas formas de lectura y escritura en la sociedad de la información y la comunicación.
Por cuestiones tan prosaicas como la necesidad de moderar los comentarios, hoy no queda reflejada en la web el trabajo inicial hecho, sobre los trackback o “ecos” de los comentarios, que abren la ficción a dimensiones mayúsculas.
Esto sin contar con que la lectura de El Quijote les resultó fascinante. La posibilidad de la escritura creativa que se generó a partir de un simple resumen y un cambio de punto de vista, fue una verdadera fiesta. Ante esta alternativa de actividad, la opción a la lectura y el resumen de cada capítulo en casa no tiene color. Transformamos una actividad clásica en significativa, innovadora y puntapié de ricas reflexiones.
Además de cómo construcción ficticia ¿Cómo has utilizado los blogs en clase?
La verdad es que lo voy decidiendo sobre la marcha, según capto el “pulso” del grupo. Hemos trabajado los blogs individuales como ejercicio de reflexión sobre la propia manera de aprender –tenían que describir la clase tal como la habían percibido y entendido a la luz de sus propios conocimientos y referencias previas– y como ficción.
Cada modalidad encierra un objetivo diferente. No olvidemos que los blogs son sencillamente una plantilla formulario, con diseño CSS y que puede generar un fichero capaz de ser leído por un lector RSS. Y punto.
Desde tu experiencia ¿Qué relación se establece entre profesor y alumnos cuando parte de su interacción diaria se realiza a través del blog?
Internet ha revolucionado la manera de relacionarnos. Está visto y comprobado en numerosos estudios -especialmente en el ámbito universitario- que la implicación del alumnado cuando percibe que puede comunicarse en cualquier momento y de forma personal con el docente se intensifica.
Yo he hecho seguimientos de blog con mis alumnas de prácticas del CAP y la experiencia es muy buena. No sé qué sintieron ellas, pero yo sentía que me estaba comunicando en varios niveles: colectivo y personal, presencial y virtual. Se establecen relaciones virtuales que pueden llegar a ser más empáticas que las presenciales.
¿Qué tipo de ejercicios has intentado llevar a cabo con blogs y no han funcionado?
La iniciativa forzada de que cada uno tenga un blog personal.
¿Cómo se gestiona una situación de indisciplina en un entorno blog y se modera un debate en el que se insertan comentarios machistas, racistas o discriminatorios?
Con mis alumnos no tengo problemas de ese tipo. Doy libertad y recibo confianza. Pero el blog del Quijote y Sancho se me desmadró un poco a causa de los navegantes anónimos y tuve que cortar los comentarios. Una verdadera pena. No obstante, en principio, prefiero no moderarlos.
Una petición obligada. ¿Podrías dar cuatro o cinco consejos a quien se decidan a crear un blog de aula?
Todo debe partir de las personas que se tiene delante. En formación a profesores he tenido casos de alumnos que se jactaban de no tener ni correo electrónico y de no querer saber nada de Internet, pero cuando su hijo se fue de Erasmus se volvió experta en videoconferencias.
Por la misma regla, los profesores lo primero que tenemos que hacer es beber de nuestra experiencia para luego llevarlo al aula.
Así, lo primero será siempre crear un blog propio. A medida que te vas metiendo en el género puedes ir haciéndote preguntas: ¿cómo me puede servir? ¿para qué? Después hay que tomar el pulso al grupo, ver si son chavales capaces de tomar parte en un proyecto s-e-r-i-o. Ahora ¿cómo hacer para que unos adolescentes se tomen algo en serio? Eso es cosa nuestra, es parte de la dinámica del grupo.
Para mí es irrelevante cuántos alumnos se tiene o su experiencia previa. Si les cuesta, o bien los pones en parejas, o de tres en tres, o simplemente los pones a hacer lo mismo en un cuaderno por escrito. Estos detalles tienen que ver con la atención a la diversidad y las múltiples inteligencias que se ven en el aula. Y esto lo sabe un profesor en la primera semana de curso.
Ahora bien. A los profesores les gusta estar seguros con lo que hacen. Son muy pocos los que se lanzan simultáneamente a enseñar y a su propio aprendizaje.
¿Qué opinión te merece el wiki como herramienta de clase?
Hay multitud de wikis, pero la mayoría son “wikis de wikis”. Evidentemente hay muy pocos contenidos, son todo referencias. Hay que dedicarle tiempo el tiempo que muchos profesores no tienen. Generar una idea, desarrollarla...
Personalmente no voy a usar wikis con los alumnos, pero me interesan como género. Voy a hacer que los conozcan, que usen los que ya existen y cuál es el valor que tiene la construcción de un trabajo realizado de esa manera.
De toda formas, no necesito la herramienta wiki para explicarlo, lo puedo hablar con ellos en una clase normal y, más adelante, usar los wikis ya en funcionamiento, explicarles las normas que rigen la publicación en wikis, el estilo, cómo publicar en Wikipedia, las estadísticas de las wikis y lo significativo que es la disparidad de lenguas, más bien como ejercicio de lengua.
Como herramienta para clase, no se me ocurren muchas aplicaciones. No le he encontrado la inspiración. La tecnología debe ofrecer un plus a lo que haces. La única vez que he utilizado un wiki, en el entorno Moodle, fue para recopilar información en conjunto y hacer un esquema. Pero eso no es colaborativo, es un infrauso.
Me gusta una experiencia llamada Wikimaratón, donde se propone a los alumnos trabajar un tema en profundidad para engrosar la Wikipedia.
¿Qué aplicación le encuentras al podcast?
Los he usado sobre todo en formación para adultos. Está muy bien trabajado con Audacity, un excelente editor de sonido que permite hacer programas de radio, escenificaciones cuentos, audio-poemas, rescatar discursos de líderes reales o partes de discursos, narraciones de cuentos. Para idiomas, la clase de música, para todo... Pero no hay que olvidar que la esencia del podcast es que es un contenido portable y que lo realmente nuevo es la distribución, ya que la edición de documentos sonoros se puede hacer hace muchos años, incluso con programas que ofrece el paquete de Windows. Como en el blog o en Youtube, lo diferente es cómo se distribuye el contenido, por medio de iPods, de canales RSS... el compartir, el seleccionar y el crear redes sociales de consumidores, en este caso, un formato auditivo. No hay más.
La colaboración, el compartir, trabajar en equipo... para difundir estos valores sí que sirven los blogs, wikis, podcast, etc.
Las tecnologías te obligan a desarrollar otro tipo de metodología que hace mucho más evidente que sin los demás no somos nada. Esto también está en la dinámica de la clase. Todos los profesores que estamos abiertos al uso de la tecnología, o a lo que venga cuando sea, tenemos esos valores.
Esta forma de entender la educación es divergente con el mercado tecnológico educativo...
Cada vez más, porque varias editoriales acaban de ganar la concesión del Estado de millones y millones de euros para crear contenidos educativos de carácter propietario. Esto por un lado facilita la tarea del profesorado, pero por otro podría estandarizar los contenidos.
Pero si los blogs están de alguna manera extendiéndose es porque se aplican de una manera autodidacta y por iniciativa propia...
No creas. Todos los profesores se quejan de los libros de texto pero, a la hora de la verdad, la mayoría acepta tener un libro que te ayude a pautar y son muy pocos los que se atreven a trabajar sin libro, creándose sus propios contenidos. Esto es un trabajo. Es decir, a la mayoría de los profesores les gusta trabajar sobre cosas hechas. Esto es muy difícil de cambiar.
Hay mucho que decir en cuanto a los programas de trabajo con programas libres. Trabajamos y lo que hacemos lo ponemos bajo licencia Creative Commons por el bien de la escuela pública. Abogo por un sistema operativo no propietario para las administraciones públicas. Pero por descontado, no obligo a que mis alumnos usen sistemas operativos o programas determinados.
Curso nuevo, alumnos nuevos ¿en qué momento les dices que vais a usar un blog?
Conocen mi percal, por tanto se avienen a lo que sea. Lo que hice el curso pasado fue preguntar si alguien sabía qué era un blog, quién conocía algún blog, quién tenía un amigo que tuviera un blog, quién tenía un blog personal. En el caso en que no había respuestas pregunté: ¿qué será un blog?, ¿cómo será la persona que escriba un blog?, ¿cómo sería mi blog?... Y a partir de todo este material la motivación suele aparecer.
Una entrevista realizada por:
Jose F. Leal e Isabel Leal
laclaseabierta@gmail.com
www.laclaseabierta.net
