Trasteando con una pizarra digital interactiva
Parece que este curso el chisme estrella es la Pizarra Digital, en su versión simple o en la interactiva (PDI). Pronto estos aparatos adornarán las aulas de los centros públicos, pero el colegio donde la he probado, el Montserrat de Madrid, es concertado. Allí ya hay PDI en todas las aulas de Secundaria (menos en 1º A, pobrecitos, por problemas técnicos). La primera vez que la usas te sientes como en la película Minority Report, manejando ventanas, abriendo y cerrando documentos, con la mano, con cuidadito al principio, sin tanto miramiento después. En cuanto la enciendes, a los críos se les abren los ojos como platos… “Es la novedad, ya se acostumbrarán y dejarán de prestarle atención, dice un colega mío”. “¿No vas a usarla hoy? En clase de mates ya la hemos usado…” son las frases más comunes cuando el profesor entra en el aula.
Los profesores van poco a poco discurriendo la manera de sacarle partido, muchos aún no se han estrenado. Y es que este nuevo gadget pedagógico puede ser un aliado del profesor pero hay que saber darle buen uso y dotarle de contenido.
Los más valientes comentaban sus primeras incursiones con la PDI en el café del recreo. “Estábamos leyendo un texto sobre un proyecto de escolarización de la organización Save the Children, así que la encendí, y en Internet entramos en su página web, vimos fotos y buscamos el mencionado proyecto”. “Yo me traje unas funciones en el pincho, pero resultó que no se leían bien, la letra era muy pequeña…”, “Nosotros hemos escuchado una canción y hemos cantado la letra”.
Dejando a un lado los posibles intereses económicos colaterales, la PDI puede ser realmente útil. Usada, por ejemplo, en la modalidad SMART, es básicamente como una pizarra blanca donde se escribe con rotuladores de colores, especiales, eso sí. Puedes ir apuntando lo que surja en una lluvia de ideas en tutoría, o un esquema de historia, o una trascripción fonética, o fórmulas químicas y luego, en vez de borrarlo…, guardarlo, y, por ejemplo, retomarlo en la clase siguiente, o imprimirlo, o mandarlo en un e-mail, o… colgarlo en el blog de la clase. Conectada al ordenador, sirve para todo lo que el ordenador es capaz de hacer, o más bien, para todo lo que el profesor sepa hacer con un ordenador. Tal vez ese sea el quid de la cuestión.
Mis pinitos: clase de francés, 1º de ESO, conociendo Francia y sus regiones… Muchos todavía no habían comprado el libro de texto. “Mirad el mapa de la página… Hmm, mejor, mirad en la pizarra este mapa de Francia (vía google imágenes)… La Normandie, Normandía, en el oeste, sí, donde el desembarco, sí, donde el Mont Saint Michel…, veis, éste es el Mont Saint Michel…”
Si queréis profundizar, José Cuerva explica algo más sobre el tema en su blog